La libra esterlina se mantuvo en torno a 1,335 dólares, cerca de su nivel más débil desde el 9 de diciembre, mientras los inversores evaluaban el impacto del recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, el aumento de las presiones inflacionarias y la probabilidad de un Bank of England con un tono más agresivo. El conflicto se ha intensificado de forma pronunciada, con informes de que un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní cerca de Sri Lanka y de que las defensas aéreas de la OTAN interceptaron un misil balístico iraní dirigido a Turquía. Al mismo tiempo, los mercados analizaron cómo los mayores precios de la energía podrían influir en la política monetaria del Reino Unido.
Los futuros sobre tipos de interés ahora solo recogen una probabilidad del 20% de un recorte de tipos este mes y descuentan únicamente una reducción de 25 puntos básicos en el coste de financiación para todo el año. En el ámbito fiscal, la Office for Budget Responsibility ha recortado su previsión de crecimiento del Reino Unido para 2026 al 1,1%, desde el 1,4% proyectado en noviembre, incluso antes de incorporar posibles shocks energéticos. En contraste, las previsiones de crecimiento para 2027 y 2028 se han revisado al alza hasta el 1,6% para cada año, respaldadas por las expectativas de un menor endeudamiento público y una inflación contenida.