El real brasileño se debilitó por encima de 5,26 por dólar estadounidense, revirtiendo su reciente recuperación, ya que el alivio proveniente de la moderación de las presiones globales resultó ser de corta duración. La prolongada escalada del conflicto en Oriente Medio ha impulsado una “búsqueda de refugio seguro” hacia el dólar y ha hecho subir los precios del petróleo, aumentando el riesgo de mayores costos de combustible y fertilizantes para Brasil. En el frente interno, la inflación de febrero subió un 0,84% mensual, elevando la tasa anual al 4,44% y acercándola al límite superior del rango objetivo, del 4,5%. Aun así, se sigue esperando ampliamente que el Banco Central aplique un recorte de entre 25 y 50 puntos básicos a la tasa Selic, actualmente en el 15%, en su reunión del 18 de marzo. Este giro hacia una política monetaria más expansiva, sumado a nuevas encuestas políticas que señalan una contienda reñida de cara a las elecciones, ha incrementado la cautela de los inversores. Si bien las exportaciones agrícolas a China se mantienen sólidas y Brasil va camino de una cosecha récord de soja, las preocupaciones por la reducción de los diferenciales de tipos de interés y los riesgos fiscales están ejerciendo presión bajista sobre el BRL.