Los futuros de trigo repuntaron hacia 5,75 USD por bushel, ya que el aumento de las disrupciones logísticas en Oriente Medio y el deterioro de las condiciones de los cultivos en Estados Unidos compensaron la presión bajista derivada de una cosecha récord en Sudamérica. Aunque el conflicto entre Estados Unidos e Irán no ha interrumpido directamente los envíos de trigo, el fuerte aumento de los costos del diésel y de los fertilizantes —junto con un incremento del 4,8% en los precios de la urea— está intensificando los riesgos inflacionarios para los productores. Las preocupaciones internas se agravan después de que el USDA informara de una caída del 22% intermensual en las calificaciones de condición del trigo de invierno, impulsada por una reducida capa de nieve y la expansión de la sequía en las llanuras del sur. Estos temores sobre la oferta coinciden con las previsiones de una disminución del 20% en las exportaciones rusas para la campaña 2025–2026, ya que el clima adverso y las restricciones logísticas en la región del mar Negro limitan la disponibilidad. Aunque el dólar estadounidense se mantiene fuerte, los operadores centran cada vez más su atención en el informe WASDE de marzo y en la posibilidad de que una reducción de las existencias finales mundiales sostenga la actual recuperación de los precios.