Las bolsas europeas cerraron con fuertes caídas el jueves, reflejando el retroceso de los mercados norteamericanos y prolongando un período de elevada volatilidad, ya que la guerra en Oriente Medio siguió lastrando las perspectivas económicas de Europa. El STOXX 50 de la Eurozona bajó un 1,7% hasta 5.771 puntos, mientras que el STOXX 600 paneuropeo retrocedió un 1,4% hasta 604 puntos.
Las tensiones entre Irán e Israel no mostraron signos de disminuir e Irán siguió atacando infraestructuras energéticas, de transporte y civiles en varios estados del CCG, lo que impulsó una nueva subida de los precios de la energía. El repunte de los precios del gas natural golpeó con especial dureza a los índices de referencia europeos, elevando los rendimientos de la deuda y desencadenando una nueva oleada de ventas en los valores bancarios, con Santander, UniCredit y Deutsche Bank cediendo cada uno cerca de un 3%.
Las expectativas de que los precios de la electricidad se mantengan elevados también presionaron a los grandes valores industriales, con Siemens y Safran bajando más de un 3%. El gigante logístico DHL se desplomó un 4,6%, ya que los cuellos de botella para los buques portacontenedores en el estrecho de Ormuz ensombrecieron aún más las perspectivas del comercio mundial.