La tasa de inflación anual de Corea del Sur se mantuvo en el 2% en febrero de 2026, sin cambios respecto a enero y ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban al 2,1%. Esta lectura está en línea con el objetivo del banco central, lo que sugiere que las presiones generales sobre los precios estaban en gran medida contenidas antes de que el conflicto con Irán desencadenara una renovada volatilidad en los mercados energéticos globales.
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha perturbado a los mercados financieros y ha impulsado con fuerza los precios de la energía, aumentando los riesgos inflacionarios y obligando a las autoridades a reevaluar sus perspectivas. Corea del Sur es especialmente vulnerable a este tipo de choques porque depende en gran medida de las importaciones de petróleo crudo y gas natural procedentes de la región.
La semana pasada, el Bank of Korea mantuvo sin cambios su tasa de referencia en el 2,5% por sexta reunión consecutiva y elevó su previsión de inflación para este año al 2,2%, desde su proyección anterior del 2,1%. En términos mensuales, los precios al consumidor aumentaron un 0,3% en febrero, moderándose desde el incremento del 0,4% registrado en enero, que también había sido la previsión de consenso.