El S&P 500 cayó un 1,4%, el Nasdaq retrocedió un 1,6% y el Dow descendió un 1% el viernes, mientras el aumento de las tensiones geopolíticas y unos datos laborales más débiles de lo esperado llevaron a una amplia reevaluación de las perspectivas económicas de EE. UU. La caída sincronizada de los mercados pone de relieve la creciente ansiedad de los inversores ante el continuo aumento de los precios del crudo WTI y la inesperada pérdida de 92.000 puestos de trabajo no agrícolas en febrero.
El llamado del presidente Trump a la rendición incondicional de Irán, combinado con las advertencias de ministros de Energía de la región sobre un posible caso de fuerza mayor en la producción, ha impulsado los precios de la energía a niveles que amenazan la capacidad manufacturera mundial. El consecuente aumento de la tasa de desempleo hasta el 4,4% ha amplificado los temores de un entorno estanflacionario, en el que el alza de los costos de los insumos choca con un debilitamiento de la demanda de los consumidores.
En respuesta, los inversores se apresuraron a reducir riesgo. BlackRock (-7,2%) restringió por primera vez los reembolsos en uno de sus fondos de crédito privado, a medida que se profundizaban las preocupaciones sobre las exposiciones al crédito privado y la posibilidad de una desaceleración económica más amplia.