El rendimiento del bono del gobierno de Corea del Sur a 10 años subió hasta el 3,74%, su máximo en un mes, en medio de una creciente preocupación por el resurgimiento de presiones inflacionarias derivadas del aumento de las tensiones en Medio Oriente. El Banco de Corea advirtió el viernes que el consiguiente repunte de los precios del petróleo podría intensificar las presiones de costos en marzo, después de que los datos mostraran que la inflación de febrero se situó ligeramente por debajo de las expectativas del mercado.
En respuesta, los operadores han incrementado la probabilidad que asignan a nuevas subidas de tipos, aunque siguen anticipando solo un endurecimiento gradual de la política monetaria. Algunos analistas, sin embargo, sostienen que es poco probable que el banco central eleve los tipos únicamente como reacción a unos precios del petróleo más altos de lo esperado.
Los inversionistas esperan ahora la publicación de los datos del PIB del cuarto trimestre, prevista para finales de esta semana, en busca de más información sobre el impulso subyacente de la economía y la trayectoria probable de las tasas de interés. Al mismo tiempo, la presión alcista sobre los rendimientos podría verse atenuada por los flujos de capital extranjero previstos en relación con la inclusión planificada de Corea del Sur en un índice de FTSE Russell en abril.