Los futuros de maíz subieron más de un 2% hasta acercarse a los 4,60 dólares por bushel, alcanzando su nivel más alto desde mayo de 2024, ya que el fuerte aumento de los precios del crudo en medio de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán incrementó el riesgo de una mayor restricción de la oferta en los mercados agrícolas. El petróleo superó los 100 dólares por barril después de que varios grandes productores de Oriente Medio recortaran su producción y aumentaran las preocupaciones por interrupciones prolongadas del transporte a través del Estrecho de Ormuz. El repunte en los mercados de energía impulsó los costos de producción, transporte y fertilizantes, dando soporte a los precios de los granos, mientras que el encarecimiento del crudo también mejoró las perspectivas de la demanda de biocombustibles, que utilizan cultivos como el maíz como materia prima. El movimiento se vio impulsado además por coberturas de posiciones cortas, a medida que los operadores cerraban posiciones bajistas en respuesta al creciente riesgo geopolítico. No obstante, la abundante oferta mundial de granos sigue limitando el potencial de un repunte sostenido.