El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mantuvo cerca del 4,11% el martes, después de haber subido hasta el 4,21% en la sesión anterior, ya que la caída de los precios del petróleo ayudó a aliviar las preocupaciones sobre un nuevo repunte de la inflación. El crudo de referencia en Estados Unidos retrocedió por debajo de los 90 dólares por barril después de que el presidente Donald Trump indicara que la guerra con Irán se acerca a su fin y presentara planes destinados a mantener contenidos los precios del petróleo.
Los ministros de Finanzas del G7 afirmaron que el grupo está “preparado” para liberar petróleo de las reservas estratégicas si fuera necesario, aunque hasta ahora no se han adoptado medidas concretas. La moderación de los temores inflacionarios ha reavivado las expectativas de que la Reserva Federal pueda recortar las tasas de interés en julio y nuevamente en septiembre, y los mercados actualmente descuentan aproximadamente dos recortes de 25 puntos básicos este año.
De cara al futuro, los inversores están centrados en la publicación el miércoles del informe del IPC de febrero y en la publicación el viernes del índice de precios PCE de enero, en busca de nuevas señales sobre la trayectoria de la inflación, aunque no se espera que ninguno de estos datos refleje plenamente el impacto económico de la guerra con Irán.