El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años retrocedió hasta alrededor del 2,17% el martes, desde el 2,23% de la sesión anterior, ya que la caída de los precios de la energía alivió la presión sobre la economía del país, dependiente de las importaciones de petróleo. Los rendimientos domésticos también disminuyeron, ya que el abaratamiento del crudo moderó las preocupaciones sobre un repunte de la inflación, reduciendo la probabilidad percibida de subidas de tipos a corto plazo por parte de los principales bancos centrales.
El movimiento en los mercados de bonos siguió a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que la operación militar estadounidense en Irán se acercaba a su conclusión y anunció planes destinados a mantener los precios del petróleo bajo control.
En el frente interno, el crecimiento del PIB de Japón del cuarto trimestre fue revisado al alza hasta el 0,3% desde una estimación inicial del 0,1%, impulsado por una sólida demanda interna. Datos anteriores también mostraron que los salarios reales aumentaron por primera vez en 13 meses, lo que refuerza el argumento del Banco de Japón a favor de continuar con la normalización de la política monetaria y brinda al gobierno un mayor margen para avanzar en sus principales prioridades de política económica.