El euro cotizó cerca de 1,16 dólares, manteniéndose próximo al mínimo de dos meses alcanzado la semana pasada, mientras los inversores seguían valorando las consecuencias del conflicto con Irán, el consiguiente repunte de los precios de la energía y las implicaciones para la inflación y la política del BCE. Surgió cierto alivio temporal después de que el presidente de Estados Unidos, Trump, afirmara que la operación militar en Irán podría concluir pronto y que avanza mucho mejor de lo previsto inicialmente en el plazo de cuatro a cinco semanas. Los precios del petróleo también retrocedieron por debajo de los 100 dólares por barril después de que Trump señalara varias posibles medidas para contener los costes energéticos.
La semana pasada, el economista jefe del BCE, Philip Lane, advirtió de que un conflicto prolongado en Oriente Medio y una reducción sostenida de la oferta regional de petróleo y gas podrían provocar un “fuerte repunte” de la inflación y una “brusca caída de la producción” en toda la zona del euro. En este contexto, los mercados ahora anticipan que el BCE subirá su tipo de interés de referencia en al menos 25 puntos básicos en algún momento de este año.