Los precios del carbón retrocedieron hacia los 130 dólares por tonelada después de haber repuntado brevemente hasta 150 dólares a comienzos de la semana, ya que la caída de los precios del petróleo moderó las preocupaciones sobre una prolongada crisis mundial de suministro energético. El crudo cayó por debajo de los 90 dólares por barril después de que Estados Unidos y otras grandes economías tomaran medidas para contener los costos de la energía. Aun así, los combates en Oriente Medio continuaron sin una solución clara a la vista, y el Estrecho de Ormuz siguió prácticamente cerrado. Al mismo tiempo, la mayor planta de exportación de GNL de Qatar ha suspendido los envíos durante cinco días consecutivos —la interrupción más larga desde 2008—, lo que aumenta el riesgo de que vuelvan a intensificarse las presiones alcistas sobre los precios de los combustibles. Las disrupciones en el suministro de petróleo y gas suelen impulsar la demanda de sustitución de combustibles en el sector eléctrico. Dada la fuerte dependencia de muchas economías asiáticas del GNL qatarí, una interrupción prolongada podría obligar a la región a aumentar la generación eléctrica a base de carbón. El carbón también está ganando importancia estratégica para China, tanto como colchón para su seguridad energética como por ser una materia prima clave para su industria química.