El dólar australiano se mantuvo cerca de sus máximos recientes, en torno a 0,708 dólares, y va camino de registrar su mayor avance semanal desde mediados de enero, ya que el fuerte repunte de los precios del petróleo en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio avivó los temores de inflación y aumentó el riesgo de un endurecimiento adicional por parte del Reserve Bank of Australia (RBA).
El jueves, el RBA advirtió que el conflicto representa un riesgo significativo para la economía doméstica. La gobernadora Michele Bullock volvió a subrayar las presiones inflacionarias persistentes e insistió en que el consejo sigue sin tener claro si la orientación actual de la política monetaria es lo suficientemente restrictiva. Un informe del mercado laboral relativamente sólido respaldó además la evaluación del RBA de que la economía puede soportar un endurecimiento adicional.
Estos acontecimientos se producen tras dos subidas consecutivas de los tipos de interés por parte del RBA a principios de esta semana. Los mercados siguen divididos respecto a la probabilidad de otro movimiento ya en mayo, mientras que una nueva subida de cara a agosto ya está totalmente descontada.
Al mismo tiempo, tras los ataques de Teherán en todo el Golfo, los inversores evaluaron las señales procedentes de Estados Unidos e Israel que sugerían que mostrarían contención a la hora de lanzar nuevos ataques contra la infraestructura energética iraní.