El euro repuntó hasta 1,16 dólares al cierre de una semana turbulenta, recuperándose de un mínimo de más de siete meses, después de que el Banco Central Europeo señalara una postura más firme frente a la inflación en medio del alza de los precios del petróleo y el gas vinculada al conflicto en Irán. El jueves, el BCE mantuvo sin cambios los tipos de interés, pero elevó sus proyecciones de inflación y recortó sus previsiones de crecimiento para los próximos años, citando la mayor incertidumbre derivada de la inestabilidad en Oriente Medio.
Este giro ha llevado a que las principales instituciones financieras adelanten sus expectativas de endurecimiento monetario, y algunas ya prevén una subida de tipos tan pronto como en abril. Los mercados descuentan plenamente un incremento para junio y asignan una probabilidad del 60 % a un movimiento en mayo. El responsable de política monetaria del BCE Joachim Nagel subrayó que una subida de tipos el mes que viene sigue sobre la mesa si las presiones sobre los precios continúan aumentando, mientras que François Villeroy de Galhau reiteró la disposición del Banco a actuar con determinación.