El Banco Central de Rusia recortó su tasa de referencia en 50 puntos básicos, hasta el 15%, en su reunión de marzo de 2026, en línea con las expectativas medianas del mercado y marcando la séptima reducción consecutiva desde el máximo histórico de 21% alcanzado el año pasado. El Consejo de Directores señaló que los indicadores de inflación subyacente disminuyeron más de lo previsto al inicio del año, lo que justifica una continuidad en la relajación de la política monetaria. La decisión también estuvo respaldada por indicadores líderes que apuntan a una desaceleración del crecimiento económico, mientras que se espera que el nuevo régimen de IVA del gobierno presione a la baja el gasto de los consumidores. Al mismo tiempo, el banco central advirtió que podría no prolongar el ciclo de relajación, citando riesgos alcistas para la inflación derivados de los mayores precios de la energía tras el estallido de la guerra en Oriente Medio. Hasta ahora, el conflicto no ha endurecido las condiciones financieras internas a través de un aumento en los rendimientos de los bonos de referencia, ya que el repunte de los precios del petróleo y el gas ha impulsado los ingresos del gobierno y reducido la necesidad de emisión adicional de deuda.