Las ganancias iniciales de alrededor del 1% tanto en el STOXX 50 como en el STOXX 600 se desvanecieron el viernes, dejando a los índices de referencia con una caída del 0,2%, en un contexto de volatilidad persistente y de inversores sopesando la creciente incertidumbre sobre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio. Los precios del petróleo, que habían abierto a la baja, cambiaron de rumbo y subieron, mientras que las huelgas en curso en la región aumentaron las preocupaciones sobre la oferta.
Los valores tecnológicos y de consumo cíclico se quedaron rezagados, con Roche (-1,7%), SAP (-1,6%) y Hermès (-2,3%) todos más débiles, y Maersk retrocediendo más de un 4%. En contraste, Infineon se destacó positivamente, avanzando un 3% y situándose a la cabeza del STOXX 600 después de que JPMorgan mejorara su recomendación sobre la acción ante las expectativas de una mayor demanda vinculada a tecnologías de potencia impulsadas por la IA.
En el cómputo semanal, el STOXX 50 registra una caída del 1,7% y el STOXX 600 ha perdido un 2,1%, lo que supone la tercera semana consecutiva de descensos.