El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años subió el jueves a un máximo histórico del 2,38%, poniendo fin a una racha bajista de tres días, a medida que se intensificaban las expectativas de una subida de tipos de interés por parte del Banco de Japón. Los mercados asignan ahora una probabilidad del 71% a un incremento de tipos por parte del BoJ, lo que refleja en parte la creciente preocupación de que la inflación se acelere debido al encarecimiento del petróleo en medio del conflicto en curso en Oriente Medio.
El presidente de Estados Unidos, Trump, advirtió de que podría producirse una nueva acción militar contra Irán en las próximas dos o tres semanas, incluso mientras describía el conflicto como “muy cerca” de resolverse y subrayaba que los esfuerzos diplomáticos continúan.
Japón, un importante importador de crudo de Oriente Medio, se ha visto especialmente afectado. Los precios internos de la gasolina se dispararon hasta máximos históricos a mediados de marzo antes de retroceder levemente gracias a las medidas de subvención del gobierno.
En este contexto, el recién nombrado miembro del consejo del BoJ, Toichiro Asada, adoptó un tono prudente en su primera comparecencia pública, señalando una postura dependiente de los datos y subrayando la delicada tarea del banco central de respaldar el crecimiento económico al tiempo que contiene la inflación.