El balance de la Reserva Federal de Estados Unidos volvió a crecer levemente, al situarse en 6,675 billones de dólares, frente a los 6,657 billones registrados previamente, según los últimos datos actualizados al 2 de abril de 2026.
Este incremento, aunque moderado, refleja un cambio marginal en la posición agregada de activos del banco central estadounidense, que los inversores y analistas siguen de cerca como termómetro de las condiciones financieras y del grado de apoyo monetario presente en la economía. Por ahora, el aumento no supone un giro claro de tendencia, pero sí confirma que el proceso de ajuste del balance no avanza de forma lineal.
El movimiento en el balance de la Fed puede influir en las expectativas del mercado sobre la trayectoria futura de la política monetaria, especialmente en lo relativo a la liquidez del sistema financiero y al coste del crédito, factores clave para la valoración de activos y la evolución de los mercados globales.