El S&P Global Composite PMI de Brasil descendió a 49.9 en marzo de 2026 desde 51.3 en febrero, lo que señala una casi estagnación de la actividad económica general. El dominante sector de servicios registró solo un crecimiento marginal, mientras que la manufactura se mantuvo en contracción, aunque la caída se atenuó ligeramente. Los nuevos pedidos volvieron a disminuir después de un modesto repunte en febrero, lo que refleja la presión sobre las finanzas de los hogares y el deterioro de las condiciones económicas. En contraste, el empleo aumentó levemente. En el frente de la inflación, las presiones sobre los precios se intensificaron tras la crisis en Oriente Medio. Los costos de los insumos se dispararon, registrando su mayor incremento desde abril de 2025, mientras que los precios cobrados por bienes y servicios subieron al ritmo más rápido desde febrero de 2025.