La libra esterlina superó los $1.34, su nivel más alto desde finales de febrero, y se encaminaba a cerrar la semana con una ganancia de casi un 1.5% frente al dólar. El movimiento estuvo impulsado por el optimismo en torno a un posible acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania y por un tono de cautela antes de las conversaciones de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, programadas para este fin de semana. El principal negociador de Ucrania señaló avances en las discusiones con Moscú, lo que reforzó las esperanzas de una rápida resolución del conflicto más devastador de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán comenzarán el sábado, aunque las tensiones siguen siendo elevadas mientras Teherán mantiene su bloqueo del Estrecho de Ormuz, descrito como la interrupción del suministro energético más grave de la historia. El presidente Trump buscó equilibrar el optimismo con la prudencia, expresando preocupación por las nuevas tarifas de envío impuestas por Irán. En el frente de la política monetaria, el fuerte aumento de los precios del petróleo ha intensificado las preocupaciones inflacionarias, lo que ha llevado a los mercados a anticipar una postura más agresiva por parte del Bank of England, y ahora los operadores descuentan al menos una subida de tipos del BoE para finales de 2026.