El índice económico coincidente de Japón, que mide la producción industrial, el empleo y las ventas minoristas, se situó en 116.3 en febrero de 2026, en línea con la estimación preliminar pero por debajo del 118.1 revisado al alza en enero, su nivel más alto desde mayo de 2019. La caída pone de relieve la persistencia de vientos en contra externos derivados de las políticas comerciales de Estados Unidos y de la volatilidad de los mercados financieros, incluso mientras la economía doméstica mantiene una recuperación moderada. La confianza empresarial se mantuvo en términos generales sin cambios, presionada por la debilidad de la producción industrial y las exportaciones. Sin embargo, la mejora de las condiciones de empleo e ingresos sostuvo el consumo, lo que ayudó a compensar el debilitamiento del sentimiento de los hogares. En el frente monetario, el Bank of Japan mantuvo sin cambios en enero su tasa de referencia a corto plazo en 0.75%, al tiempo que indicó que podrían justificarse nuevas subidas de tipos si se materializan sus proyecciones sobre la actividad económica y la inflación.