El peso mexicano cotizó alrededor de 17.4 por dólar estadounidense, debilitándose desde el máximo de seis meses de 17.25 alcanzado el 15 de abril, después de que nuevos datos apuntaran a una moderación de la inflación. La inflación anual se desaceleró a 4.53% en la primera quincena de abril de 2026 desde el 4.63% registrado en marzo, a pesar del alza de los precios globales de la energía impulsada por el conflicto en Irán. La inflación subyacente también descendió, bajando a 4.27% —su nivel más bajo en cinco meses— desde 4.46%. Esta moderación en las presiones de precios ha reforzado las expectativas de una postura más dovish por parte del Banco de México, lo que ejerce presión adicional a la baja sobre el peso frente al dólar estadounidense. El banco central ya había sorprendido a los mercados en su última reunión con un recorte de la tasa de 25 puntos base, llevando la tasa de referencia a 6.75%, su nivel más bajo en casi cuatro años. Aun así, el peso se mantenía 3.6% más fuerte en lo que va del año, apoyado en parte por la demanda de carry trade por parte de inversionistas estadounidenses.