El oro se mantuvo cerca de los 4.700 dólares la onza el martes, operando en un rango estrecho mientras los inversores analizaban los renovados esfuerzos diplomáticos para aliviar el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha desatado un shock histórico en el suministro de energía y ha incrementado los riesgos inflacionarios. Según los informes, Teherán ha presentado una nueva propuesta a Washington a través de mediadores paquistaníes, ofreciendo reabrir el Estrecho de Ormuz si Estados Unidos levanta su bloqueo, mientras pospone las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Washington está abordando la oferta con cautela y se espera que emita contrapropuestas en los próximos días, con las ambiciones nucleares de Irán como principal obstáculo. Los mercados también están pendientes de las próximas decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales esta semana, incluidos la Federal Reserve, el European Central Bank y el Bank of Japan. El fuerte aumento de los precios de la energía vinculado a la agitación en Oriente Medio ha intensificado las preocupaciones sobre la inflación y ha reforzado las expectativas de que los bancos centrales puedan mantener las tasas de interés elevadas durante un período prolongado —o incluso endurecerlas aún más—, ejerciendo presión sobre el oro, que no genera rendimientos.