El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años se mantuvo alrededor del 2,47% el martes, después de que el Bank of Japan dejara sin cambios su tasa de referencia en el 0,75% por cuarta reunión consecutiva, en línea con las expectativas del mercado. Los responsables de política monetaria se mostraron cautelosos, sopesando los riesgos persistentes de inflación frente al deterioro de las perspectivas de crecimiento vinculadas al conflicto en Oriente Medio. Los inversores también siguieron de cerca los acontecimientos geopolíticos después de que Irán presentara una nueva propuesta a Estados Unidos, que actualmente está siendo revisada por la Casa Blanca, aunque las disputas de larga data sobre el programa nuclear de Teherán siguen siendo un obstáculo clave. Al mismo tiempo, el gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, enfrenta una presión creciente para reforzar las expectativas de una normalización gradual de la política monetaria con el fin de apoyar al yen, que ha vuelto a situarse bajo presión en medio del fuerte repunte de los precios del petróleo. Cualquier depreciación adicional de la moneda podría intensificar la presión sobre el banco central para subir las tasas de interés, especialmente si la inflación importada se acelera a través de los efectos del tipo de cambio.