La rupia indonesia retrocedió ligeramente hasta alrededor de 17.250 IDR por dólar el martes, recortando parte de las ganancias registradas en las dos sesiones anteriores. Este modesto retroceso se produjo a pesar de una nueva caída del índice del dólar estadounidense, presionado por los renovados esfuerzos diplomáticos para aliviar las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La cautela de los inversionistas aumentó ante la publicación, a finales de esta semana, de datos internos clave, entre ellos la inflación de abril y las cifras comerciales de marzo. Aunque el IPC de marzo se desaceleró hasta el 3,48%, persisten los riesgos al alza debido al aumento de los precios internacionales del petróleo. Al mismo tiempo, el superávit comercial de febrero fue inferior a lo previsto, ya que las importaciones repuntaron, avivando las preocupaciones sobre los balances externos del país.
Las inquietudes fiscales también reaparecieron ante los reportes sobre la disminución de los colchones de liquidez del gobierno y el aumento de los costos del servicio de la deuda, lo que intensificó los temores de crecientes tensiones financieras. Aun así, la presión bajista sobre la rupia se vio limitada por el firme compromiso de Bank Indonesia con la estabilidad cambiaria. El banco central mantuvo sin cambios las tasas de interés por séptima reunión consecutiva la semana pasada, y el gobernador Perry Warjiyo subrayó que la rupia sigue estando infravalorada en relación con sus fundamentos, lo que sugiere margen para una mayor recuperación.