El dólar neozelandés se mantuvo cerca de un mínimo de más de diez semanas, alrededor de $0,573, presionado por la fortaleza del dólar estadounidense y el resurgimiento de las tensiones en Medio Oriente. El billete verde avanzó a medida que los mercados aumentaron las apuestas por una subida de tipos en Estados Unidos, tras señales de tono agresivo por parte de la Reserva Federal.
Al mismo tiempo, las conversaciones entre Estados Unidos e Irán comenzaron de forma confusa el domingo, después de que medios iraníes informaran de que Teherán había suspendido el diálogo en respuesta a la última amenaza del presidente Donald Trump, aunque otros reportes sugerían que las negociaciones continuaron hasta la madrugada del lunes.
Los datos internos ofrecieron un apoyo limitado al kiwi. Las cifras del PIB de Nueva Zelanda publicadas la semana pasada apuntaron a una recuperación que empieza a afianzarse, pero en gran medida reflejaron condiciones previas a la última escalada en Medio Oriente. Como resultado, ahora las previsiones indican que el PIB apenas crecerá o incluso podría contraerse en el segundo trimestre.
Los mercados siguen esperando un aumento de tipos de 25 puntos básicos en julio, en línea con la postura agresiva del Reserve Bank of New Zealand. Sin embargo, los mercados de swaps ahora solo descuentan dos subidas para este año, frente a las tres que se preveían anteriormente.