Los futuros de soja se mantenían en torno a 11,20 dólares por bushel, cotizando cerca de mínimos de cuatro meses, ya que las condiciones climáticas favorables para los cultivos en Estados Unidos y la debilidad de los precios del crudo ejercieron presión sobre el mercado. El avance en las conversaciones de paz en curso entre Estados Unidos e Irán ha mejorado los flujos de transporte a través del Estrecho de Ormuz, lo que refuerza las expectativas de una recuperación más rápida de la oferta mundial y presiona a la baja los precios del petróleo. La soja suele moverse en tándem con el crudo porque es una materia prima clave para la producción de biocombustibles.
En el Medio Oeste de Estados Unidos, las abundantes lluvias y las temperaturas moderadas han seguido lastrando los precios de la soja este mes. Sin embargo, las condiciones excesivamente húmedas empiezan a alterar las labores de campo, retrasando la aplicación de fertilizantes y los tratamientos de los cultivos. Un dólar estadounidense firme añade un tono bajista, al encarecer la soja estadounidense para los compradores del exterior.
Al mismo tiempo, los operadores siguen muy atentos a cualquier indicio de reactivación de la demanda china. La USDA confirmó la semana pasada una venta de 132.000 toneladas de soja estadounidense a China para entrega en la campaña 2026/27, la primera compra china comunicada públicamente desde la cumbre de mayo.