El baht tailandés se debilitó por encima de 33 por dólar estadounidense a finales de junio, su nivel más bajo desde mayo de 2025, ya que el aumento del diferencial de tasas de interés entre Estados Unidos y Tailandia presionó a la moneda. Los mercados están incorporando ahora la posibilidad de nuevos ajustes al alza por parte de la Federal Reserve de aquí a octubre, mientras que las expectativas para las tasas de interés en Tailandia reflejan menos de un 50% de probabilidad de cualquier cambio de política en los próximos seis meses. Esta divergencia está reforzando los diferenciales de rendimiento que continúan ejerciendo presión sobre el baht.
Se espera ampliamente que el Bank of Thailand mantenga sin cambios esta semana su tasa de referencia en el 1%, conservando una postura acomodaticia para apuntalar el crecimiento económico. Al mismo tiempo, el entorno macroeconómico de Tailandia sigue siendo frágil, con un elevado endeudamiento de los hogares, un consumo deprimido y vientos en contra externos que frenan el impulso. La menor demanda procedente de China y el aumento de la competencia global también están lastrando las perspectivas, mientras que los retos estructurales —incluida la reducción de la fuerza laboral y unos flujos turísticos más débiles— añaden más presión.