El petróleo crudo retrocedió hasta alrededor de 71,20 dólares por barril el viernes, pero se mantuvo encaminado a lograr una ganancia semanal de aproximadamente el 3,5%, ya que el resurgimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán interrumpió el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz y avivó las preocupaciones sobre la oferta. Los mercados siguieron de cerca los acontecimientos tras nuevos ataques que pusieron a prueba el alto el fuego, aunque se espera que continúen las negociaciones entre Washington y Teherán.
El presidente Donald Trump afirmó que ambas partes habían acordado mantener abiertos los canales de diálogo, pero advirtió que el alto el fuego estaba prácticamente roto tras la reanudación de las hostilidades. Informes anteriores apuntaban a que podrían reanudarse las conversaciones técnicas, con la llegada a Irán de una delegación de Catar como parte de esfuerzos diplomáticos más amplios.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) advirtió de que una escalada prolongada podría descarrilar los planes para reconstruir las reservas mundiales de petróleo a finales de este año. Al mismo tiempo, los Emiratos Árabes Unidos incrementaron la producción de crudo hasta un máximo histórico el mes pasado, lo que pone de manifiesto la determinación de los productores del Golfo de mantener las exportaciones pese a la persistente incertidumbre.