Los futuros de la gasolina en Estados Unidos subieron por encima de 3,40 dólares por galón, su nivel más alto desde el 22 de mayo, ya que el aumento de los ataques en Oriente Medio intensificó los temores de interrupciones en el suministro mundial de combustibles refinados. Irán anunció que el alto el fuego con Estados Unidos había terminado efectivamente, y que ambas partes ampliaban los ataques más allá de objetivos militares hacia infraestructura crítica, lo que socava aún más las perspectivas de reactivar la frágil tregua. Al mismo tiempo, la continuación de los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas ha dificultado las operaciones de las refinerías.
Las refinerías de Estados Unidos y de otras regiones también han estado trasladando su producción hacia diésel y combustible para aviones, que tienen mayores márgenes, reduciendo así la producción de gasolina. Según datos de la EIA, las existencias de gasolina en Estados Unidos cayeron en 1,5 millones de barriles en la semana que finalizó el 10 de julio, dejando los inventarios aproximadamente 14 millones de barriles por debajo de su promedio estacional de cinco años y en su nivel más bajo para esta época del año desde 2012. El endurecimiento del mercado ha impulsado el crack spread de la gasolina en Estados Unidos a su punto más alto desde junio de 2022.