El oro cotizó en torno a los 4.030 dólares por onza el lunes, mientras los inversores evaluaban la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y su posible impacto en los precios del petróleo, la inflación y la política monetaria. Las fuerzas estadounidenses continuaron atacando objetivos iraníes, mientras que aumentaban las preocupaciones sobre el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, después de que Teherán informara de que dos petroleros habían explotado y habían quedado inutilizados.
Los precios del petróleo, que anteriormente habían subido hasta su nivel más alto en más de un mes, retrocedieron después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán señalara que las conversaciones con Estados Unidos seguían siendo posibles, siempre que fueran coherentes con los intereses nacionales de Irán. No obstante, los elevados costos energéticos siguen alimentando los temores inflacionarios y reforzando las expectativas de que las tasas de interés en Estados Unidos se mantendrán más altas durante más tiempo.
Al mismo tiempo, la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, se sumó a un grupo creciente de responsables de política monetaria que señalan que podrían ser necesarias nuevas subidas de tipos para domeñar una inflación persistente. Los mercados de futuros ahora otorgan una probabilidad del 80% a una subida de tipos de la Reserva Federal en diciembre, frente al 73% de apenas una semana antes.