El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años subió hasta alrededor del 2,73% el martes, ampliando su reciente avance en paralelo con el aumento de los rendimientos de los Treasury de Estados Unidos. El movimiento se produjo tras una escalada de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán que impulsó al alza los precios del petróleo, reavivando las preocupaciones sobre la inflación y la posibilidad de nuevas subidas de las tasas de interés.
Los ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes entraron en su décimo día consecutivo, mientras que el presidente Donald Trump advirtió que Teherán sería considerado responsable por la muerte de tres militares estadounidenses. Dada la fuerte dependencia de Japón de las importaciones de energía procedentes de Oriente Medio, el país está particularmente expuesto a posibles interrupciones de suministro.
En este contexto, los mercados están incorporando cada vez más el riesgo de que el aumento de los costos de la energía acelere la inflación en Japón y obligue al Bank of Japan a subir las tasas de interés de forma más agresiva. La debilidad del yen —que se mantiene cerca de su mínimo de 40 años frente al dólar estadounidense— también está amplificando la inflación importada, lo que refuerza aún más las expectativas de un endurecimiento de la política monetaria del BOJ.