El yen japonés se debilitó por encima de 163 por dólar el miércoles, su nivel más bajo desde octubre de 1986, manteniendo a los mercados en máxima alerta ante una posible intervención del gobierno para apuntalar la moneda. La caída se produjo mientras el aumento de las tensiones en Oriente Medio impulsaba al alza los precios del petróleo, ejerciendo una presión adicional sobre la economía japonesa, dependiente de las importaciones de crudo. El yen se vio presionado además por un dólar estadounidense más fuerte y por el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, mientras el amplio diferencial de tipos de interés sigue alimentando las operaciones de carry trade. Las preocupaciones de los inversores sobre las perspectivas fiscales de Japón también se intensificaron después de que el gobierno anunciara planes de gasto a gran escala, mientras que la postura cautelosa del Banco de Japón respecto a la normalización de la política monetaria añadió más impulso bajista. En el frente económico, la balanza comercial de Japón volvió a registrar déficit en junio, ya que el crecimiento de las importaciones superó al de las exportaciones.