Los precios del combustible para calefacción en Estados Unidos subieron hasta alrededor de 4,10 dólares por galón, su nivel más alto en dos meses, en medio de crecientes temores a interrupciones de suministro más severas. Estados Unidos extendió por undécima noche consecutiva sus ataques contra objetivos militares iraníes, mientras el movimiento hutí de Yemen, respaldado por Irán, amenazó con atacar petroleros saudíes en el estrecho de Bab el-Mandeb y declaró un bloqueo naval a Arabia Saudita. Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump restó importancia a la posibilidad de negociaciones a corto plazo con Irán y advirtió sobre una acción militar de mayor alcance.
Más allá de Oriente Medio, también surgieron riesgos de suministro en la región del mar Negro, donde ataques impactaron la terminal del Caspian Pipeline Consortium, una ruta clave para las exportaciones de crudo de Kazajistán. Los mercados se vieron aún más presionados por un endurecimiento en la oferta de combustibles refinados, ya que los ataques ucranianos contra refinerías rusas continuaron tras la prohibición de Moscú a las exportaciones de diésel. El mantenimiento estacional de refinerías, junto con años de cierres de plantas en Estados Unidos y Europa, añadió otra capa de presión alcista sobre los precios.