La libra esterlina se mantuvo por debajo de 1,34 dólares, su nivel más débil en más de una semana, después de que la inflación del Reino Unido se desacelerara más de lo previsto, reduciendo las probabilidades de una subida de tipos de interés por parte del Bank of England. La inflación interanual se moderó al 2,6% en junio, su lectura más baja desde marzo de 2025 y por debajo de las previsiones del 2,7%, reflejando en gran medida el descenso de los costes de transporte y alimentación. Aun así, la inflación subyacente, en el 2,6%, y la inflación de los servicios, en el 3,6%, se situaron ambas ligeramente por encima de lo esperado. El sentimiento empresarial sigue siendo prudente, y el economista de la CBI, Martin Sartorius, advierte de que las presiones sobre los precios podrían volver a acelerarse en los próximos meses. Al mismo tiempo, el nuevo ministro de Hacienda, John Healey, celebró los datos de inflación más moderados, pero sostuvo que aún se necesita apoyo adicional. El gobierno ha anunciado medidas que incluyen una rebaja del IVA en las facturas de electricidad y un tope de 2 libras para los billetes sencillos de autobús en toda Inglaterra a partir de enero. Más allá del Reino Unido, el riesgo geopolítico se intensificó en Oriente Medio después de que el presidente Donald Trump advirtiera de nuevos ataques contra Irán y prometiera represalias si los rebeldes hutíes respaldados por Irán intentan interrumpir el transporte marítimo en el Mar Rojo.