Los precios del combustible para calefacción en Estados Unidos subieron por encima de los 4,20 dólares por galón, alcanzando el nivel más alto desde principios de abril, a medida que se intensificaban los temores a interrupciones más amplias de suministro en Oriente Medio. Militantes hutíes respaldados por Irán afirmaron haber lanzado misiles y drones contra dos petroleros saudíes, lo que incrementa el riesgo de un segundo gran cuello de botella para los flujos mundiales de petróleo en el Mar Rojo, además de las interrupciones ya existentes en el Estrecho de Ormuz. El presidente Trump también advirtió que Estados Unidos atacaría infraestructura iraní si se atentaba contra buques que transitan por el estrecho. Un motivo adicional de preocupación fueron los ataques contra la terminal del Caspian Pipeline Consortium en el Mar Negro.
Al mismo tiempo, indicios de una mejora en el suministro de combustible en Rusia apuntaron a que las interrupciones previas en refinerías podrían estar disminuyendo, dado que los ataques ucranianos parecían alejarse de los grandes complejos de refinación. Por otra parte, los datos de la EIA mostraron que los inventarios estadounidenses de destilados —que incluyen diésel y combustible para calefacción— aumentaron en 1,395 millones de barriles en la semana que terminó el 17 de julio.