El dólar neozelandés se mantuvo alrededor de 0,581 USD tras dos sesiones consecutivas de pérdidas, mientras los mercados evaluaban las implicaciones de las continuas tensiones en Medio Oriente para las perspectivas de inflación del país y para la economía en general. Estados Unidos e Irán continuaron intercambiando ataques, mientras que los militantes hutíes de Yemen afirmaron haber atacado a dos petroleros saudíes en el mar Rojo, lo que impulsó con fuerza los precios del petróleo. El conflicto ha intensificado las preocupaciones inflacionarias, pero también ha incrementado los riesgos bajistas para el crecimiento, dado que Nueva Zelanda depende en gran medida de las importaciones de petróleo de Oriente Medio, lo que deja al kiwi expuesto a posibles interrupciones de suministro y a mayores costos energéticos. Aun así, se espera ampliamente que el Reserve Bank of New Zealand aplique otra subida de tipos de 25 puntos básicos en septiembre, después de que la inflación del segundo trimestre superara las previsiones, con la tasa oficial proyectada a alcanzar al menos el 3,0 % a finales de año y a situarse en un máximo cercano al 3,5 % hacia la mitad del próximo año.