El yen japonés se mantuvo alrededor de 163 por dólar estadounidense después de tocar a principios de esta semana un mínimo de cuatro décadas en 163,24, mientras los operadores evaluaban la probabilidad de una intervención oficial y la posibilidad de subidas de tipos de interés más rápidas por parte del Banco de Japón. El sentimiento hacia la moneda se ha deteriorado en las últimas semanas, a medida que los inversores responden a un entorno de políticas en cambio bajo la primera ministra Sanae Takaichi, cuyo gobierno ha tenido dificultades para disipar las preocupaciones de que pueda presionar al BOJ para posponer el endurecimiento monetario. El aumento de las tensiones en Oriente Medio también ha impulsado con fuerza los precios del petróleo, intensificando la presión sobre la economía japonesa, dependiente de las importaciones. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, reiteró que el gobierno está preparado para tomar medidas contundentes en el mercado de divisas si fuera necesario. Sin embargo, tales garantías han hecho poco hasta ahora para frenar la caída más amplia del yen, dada la fortaleza del dólar y los tipos de interés relativamente bajos en Japón.