Se espera ampliamente que el Banco Central Europeo mantenga sin cambios las tasas de interés el jueves, después del primer aumento en tres años registrado en junio, impulsado en gran medida por el encarecimiento de la energía. Como no se publicarán nuevas proyecciones económicas, la atención se centrará en la conferencia de prensa de la presidenta Christine Lagarde en busca de señales sobre los próximos pasos de política. Es probable que las autoridades adopten un tono prudente pero firme, reforzando las expectativas del mercado de uno o dos aumentos adicionales de tasas de aquí a fin de año. El nuevo repunte de los precios del petróleo ha vuelto a fortalecer el argumento a favor de un mayor endurecimiento, del mismo modo que ocurrió al inicio del conflicto en Irán. Un aumento en septiembre ya casi está totalmente descontado, y salvo una relajación significativa de los precios de la energía, es poco probable que ese escenario cambie. Más allá de eso, la comunicación del BCE será crucial para moldear las expectativas tanto sobre el ritmo como sobre la magnitud de cualquier endurecimiento adicional de la política.