Los precios de la gasolina en Estados Unidos subieron hasta alrededor de 3,37 dólares por galón, acercándose a un máximo de dos meses, debido a que el resurgimiento de las tensiones entre Irán y Estados Unidos incrementó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro de energía. Irán lanzó misiles balísticos contra posiciones estadounidenses en Oriente Medio, intensificando el conflicto tras una breve pausa; sin embargo, el US Central Command informó que todos los misiles fueron interceptados. Estados Unidos también llevó a cabo operaciones conjuntas con fuerzas saudíes en Irak dirigidas contra grupos militantes respaldados por Irán.
Al mismo tiempo, Irán rechazó una propuesta de Omán para una supervisión compartida de las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz y, en su lugar, insistió en tener el control total del tráfico de entrada y un control parcial de las rutas de salida. Más allá de Oriente Medio, Rusia relajó las restricciones a la compra de gasolina en varias regiones a medida que mejoraron las condiciones de oferta interna, aunque su decisión de ampliar la prohibición de exportar gasolina hasta finales de año siguió limitando la oferta mundial. Por otra parte, datos de la industria mostraron que las existencias de gasolina en Estados Unidos aumentaron en 918.000 barriles en la semana que terminó el 24 de julio.