El yen japonés se negoció en torno a 163,7 por dólar el miércoles, manteniéndose cerca de mínimos de 40 años mientras los inversores esperaban la última decisión de política monetaria de la Reserva Federal, y el mercado descontaba ampliamente que no habría cambios en las tasas de interés. Aun así, los operadores están asignando aproximadamente una probabilidad de un tercio a una subida de 25 puntos básicos en esta reunión y alrededor de un 80% de probabilidad a un aumento en septiembre. En el frente geopolítico, el ejército estadounidense informó que había interceptado con éxito lo que calificó como un ataque sorpresa de Irán dirigido contra fuerzas de Estados Unidos desplegadas en todo Oriente Medio, lo que reavivó las tensiones regionales e impulsó al alza los precios del petróleo. En el plano interno, se espera en términos generales que el Bank of Japan mantenga sin cambios su tasa de referencia el viernes, dejando al mismo tiempo abierta la opción de nuevas subidas para ayudar a frenar la caída del yen. Hasta ahora, la intervención verbal de las autoridades japonesas ha hecho poco por respaldar la moneda, y el BOJ se ha mantenido sin comprometerse claramente respecto a la trayectoria de sus planes de endurecimiento.