Los futuros del trigo subieron más de un 1% hasta alrededor de 6,70 dólares por bushel a finales de julio, ampliando su repunte tras las fuertes caídas registradas el 27 de julio, en medio del aumento de los riesgos para los envíos de grano desde el Mar Negro, lo que intensificó la preocupación por un posible endurecimiento de la oferta mundial. Las inquietudes sobre las exportaciones del Mar Negro se profundizaron después de que, según se informó, tres importantes terminales rusas de grano restringieran las entregas por camión, aduciendo un incremento de las amenazas a la seguridad y perturbaciones logísticas tras los recientes ataques en el Mar de Azov. Alimentando aún más los temores a interrupciones del suministro, un ataque con misiles alcanzó la ciudad portuaria rusa de Taganrog, un importante centro exportador de grano en el Mar de Azov. Estos acontecimientos tuvieron lugar mientras tanto Rusia como Ucrania seguían atacando buques e infraestructura portuaria, lo que incrementó las preocupaciones sobre la seguridad de uno de los corredores de exportación de grano más importantes del mundo y elevó el riesgo de una disrupción más amplia de los flujos globales. Al mismo tiempo, los inversores siguieron de cerca los informes de que Ucrania intentaba mantener el tráfico de buques a través de sus principales puertos de exportación, pese a las desmentidos oficiales.