El won surcoreano se apreció hasta alrededor de 1.451 por dólar a finales de julio, su nivel más fuerte desde principios de mayo, impulsado por las expectativas de una política monetaria más restrictiva y la mejora de los fundamentos internos. El Bank of Korea reafirmó que sigue siendo necesaria una postura de política restrictiva ante las persistentes presiones inflacionarias, tras su reciente subida de la tasa de interés al 2,75%. El banco central también señaló unas exportaciones y una inversión más sólidas como apoyos clave para un crecimiento económico sostenido. Una demanda adicional de won provino de la conversión por parte de SK hynix de los ingresos de su salida a bolsa en Estados Unidos a moneda local, lo que ayudó a compensar las ventas de acciones surcoreanas por parte de inversores extranjeros. No obstante, las ganancias del won se vieron limitadas por la persistente incertidumbre en torno al rumbo de la política de la Reserva Federal, mientras los mercados seguían evaluando la probabilidad de tipos de interés más altos en Estados Unidos. La volatilidad continua en el sector mundial de semiconductores también siguió siendo un factor clave que condiciona el sentimiento de riesgo en general.