Se espera ampliamente que la Federal Reserve mantenga la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3.50%–3.75% por quinta reunión consecutiva en julio de 2026. Aun así, la decisión está muy equilibrada, y los mercados asignan casi un 30% de probabilidad a un aumento de la tasa. Los responsables de política monetaria se enfrentan a una elevada incertidumbre derivada del renovado aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y de los precios más altos del petróleo, a pesar de una inflación más moderada de lo previsto y de un mercado laboral que sigue siendo resiliente. La inflación en Estados Unidos se desaceleró al 3.5% en junio, su primera caída en cinco meses. Los inversionistas estarán atentos tanto a la distribución de los votos —que ya pone de relieve las crecientes divisiones dentro de la Federal Reserve— como a la segunda conferencia de prensa del presidente Warsh, en busca de señales sobre la probabilidad de un alza de tasas en septiembre. Los mercados de futuros actualmente implican aproximadamente un 77% de probabilidad de un aumento en esa reunión. El presidente Warsh ha reiterado en varias ocasiones que restaurar la estabilidad de precios sigue siendo la principal prioridad de la Federal Reserve.