El dólar australiano se mantuvo casi sin cambios en torno a 0,71 USD, consolidando las pérdidas recientes mientras los inversores asimilaban unos datos de PIB más sólidos de lo esperado, que reforzaron las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés. La economía creció un 0,4% trimestral en el segundo trimestre, superando la previsión de consenso del 0,3%, mientras que el crecimiento anual repuntó al 2,1%, por encima de las estimaciones del 1,8%. Las sólidas cifras indican que la actividad económica sigue siendo resiliente a pesar de los esfuerzos del Reserve Bank por enfriar la demanda y contener una inflación persistente.
Tras la publicación del PIB, los mercados elevaron la probabilidad implícita de una cuarta subida de tipos en la reunión de septiembre al 57%, desde el 48%, mientras que una subida en noviembre ya está más que completamente descontada. La probabilidad de otro incremento en el primer trimestre de 2027 también aumentó al 82% desde el 62%.
Al mismo tiempo, las preocupaciones por posibles interrupciones en el suministro de petróleo en medio de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán han impulsado al alza los precios de la energía, intensificando las presiones inflacionarias. Sin embargo, las ganancias del dólar australiano se vieron limitadas por la fortaleza del dólar estadounidense, ya que el repunte de los rendimientos en Estados Unidos reforzó la demanda de divisas consideradas refugio.