El Índice de Confianza del Consumidor ANZ–Roy Morgan se moderó hasta 98,0 en agosto de 2026, manteniéndose por debajo del nivel neutro de 100, pero situándose 18 puntos por encima de su mínimo de abril. La proporción de hogares que consideran que es un buen momento para comprar un bien duradero importante —un indicador clave de la demanda minorista— cayó 5 puntos hasta un saldo neto de -12, lo que pone de relieve las dificultades persistentes que enfrenta el sector retail.
Las expectativas de inflación a dos años se mantuvieron prácticamente sin cambios, en el 4,7%. Las expectativas sobre el precio de la vivienda se suavizaron ligeramente, retrocediendo al 2,5% desde el 2,6%.
El sentimiento a futuro mostró una mejora moderada: el índice de condiciones futuras subió a 107,7 desde 106,5, manteniéndose por encima del umbral neutro de 100 por segundo mes consecutivo. En contraste, el índice de condiciones actuales descendió a 83,4 desde 88,5. Las evaluaciones sobre la situación financiera personal actual también se deterioraron, con el saldo neto cayendo al -21% desde el -16%.
Las expectativas económicas para el próximo año mejoraron ligeramente, con el saldo neto avanzando del -13% al -12%. La perspectiva a cinco años también se fortaleció de forma leve, aumentando 1 punto hasta +13%. Cabe destacar que un 22% neto de los encuestados esperaba estar en mejor situación para esta misma fecha el año próximo, la lectura más alta desde enero.