El FTSE 100 de Londres cedió un 0,3% hasta los 10.785 puntos el viernes, retrocediendo tras dos sesiones consecutivas al alza, mientras los inversores asimilaban las señales de los principales bancos centrales y la debilidad de los precios del petróleo. El Bank of England mantuvo sin cambios los tipos de interés el jueves, pero advirtió de que un conflicto prolongado en Oriente Medio podría hacer necesaria una política más restrictiva. A comienzos de la semana, tanto la Federal Reserve como el Bank of Japan subieron los tipos y señalaron que seguirán siendo posibles nuevos incrementos este año. Al mismo tiempo, los precios del petróleo cayeron por tercera sesión consecutiva, después de que Arabia Saudí tomara medidas para restablecer los flujos a través de su oleoducto Este–Oeste y antes de la reunión prevista para la próxima semana entre el presidente estadounidense Donald Trump y los líderes del Golfo. En el plano doméstico, las ventas minoristas del Reino Unido aumentaron un 0,5% en agosto, superando las previsiones de una caída del 0,2% y recuperándose del descenso de julio, con los grandes almacenes registrando un comportamiento especialmente positivo después de que los comercios solucionaran los problemas previos de disponibilidad de existencias.