Los futuros del crudo WTI se estabilizaron alrededor de $61 por barril el lunes, recortando avances anteriores mientras los operadores evaluaban una mezcla de influencias geopolíticas, comerciales y de suministro. Las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente continúan acaparando la atención, particularmente tras el despliegue de un grupo de ataque de portaaviones de EE.UU. Este movimiento ha intensificado las preocupaciones sobre una posible escalada que involucre a Irán, lo cual podría poner en peligro los suministros de energía de la región. En el ámbito comercial, persisten las aprensiones mientras el presidente Trump advirtió sobre la implementación de aranceles del 100% a las importaciones canadienses si se concluía un acuerdo comercial con China. Sin embargo, el Primer Ministro canadiense Carney aclaró que el gobierno canadiense no tiene planes de seguir tal acuerdo, señalando que el acuerdo reciente solo aborda reducciones arancelarias en un número selectivo de sectores. Paralelamente, las condiciones climáticas frías en los Estados Unidos han incrementado la demanda de calefacción, brindando así cierto apoyo al precio. Sin embargo, este aumento fue contrarrestado parcialmente por la reanudación de las exportaciones de petróleo de Kazajistán tras la reparación de una instalación de amarre en alta mar. Además, las negociaciones entre Rusia y Ucrania concluyeron sin una resolución, aunque ambos países han consentido reanudar las discusiones el fin de semana siguiente.