El rendimiento del bono soberano brasileño a 10 años se mantuvo cerca del 13,5% mientras los inversores ponderaban la elevada tasa Selic del país frente a un renovado repunte de la inflación. La inflación de mitad de mes aumentó un 0,8% en febrero, muy por encima del pronóstico del 0,6%, impulsada principalmente por el alza en los costos de educación y transporte. Esta sorpresa al alza ha complicado las perspectivas para el Banco Central do Brasil, que mantuvo su tasa de referencia en 15,0% en enero, pero había señalado la posibilidad de un recorte en su reunión del 18 de marzo.
En el frente fiscal, un nivel récord de recaudación tributaria para 2025 de R$2,89 billones y un superávit comercial de enero de US$4.340 millones ofrecen cierto respaldo. Aun así, un mercado laboral sólido y presiones inflacionarias persistentes han llevado a los operadores a moderar sus expectativas de un ciclo agresivo de relajación monetaria. Los rendimientos de los bonos brasileños también siguen expuestos a la volatilidad del comercio global y al movimiento de los rendimientos de los Treasury estadounidenses por debajo del 4,0%. Al mismo tiempo, la considerable prima de rendimiento real de Brasil continúa atrayendo capital extranjero, mientras los mercados esperan para ver si el banco central priorizará su meta de inflación por encima de las preocupaciones sobre el crecimiento.