Los futuros del crudo Brent subieron por encima de 85 dólares por barril el viernes y se encaminaban a su mayor ganancia semanal desde 2022, ya que la intensificación del conflicto en Oriente Medio interrumpió de forma brusca los flujos energéticos globales. La agitación ha dejado el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz prácticamente paralizado. Este punto de estrangulamiento clave suele manejar alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos petrolíferos.
El tráfico comercial a través del estrecho se ha detenido en gran medida ante la creciente preocupación por la seguridad, el aumento de los costos de los seguros y una mayor incertidumbre operativa. En respuesta, algunos productores han empezado a cerrar producción, lo que ha endurecido aún más unos mercados ya tensionados.
Las tensiones geopolíticas se mantuvieron elevadas después de que Abbas Araghchi afirmara que Irán no buscaba negociaciones. Estados Unidos señaló que podría tomar medidas para aliviar las presiones sobre la oferta, incluida una posible liberación de crudo de sus reservas estratégicas, y autorizó temporalmente a India a comprar parte del petróleo ruso ya en tránsito.
Al mismo tiempo, Arabia Saudita aumentó sus precios oficiales de venta para los clientes asiáticos y desvió envíos a través de puertos del mar Rojo para evitar el Estrecho de Ormuz.